Y después de las vacaciones de verano… llegó el divorcio

Mila Cahue, , psicóloga especializada en temas de pareja, apunta en su nuevo libro que  el tercer trimestre del año, justo después de las vacaciones de verano, es la época del año en la que se producen más divorcios o separaciones. Son muchos los motivos por los que se dan las rupturas, pero son dos las principales causas: el exceso de tiempo que se pasa en pareja o la poca comunicación que se tiene durante el año y que refleja su efecto negativo durante las vacaciones.

La última información publicada por el Instituto Nacional de Estadística(INE), arroja datos abrumadores, la tasa de nulidades, separaciones y divorcios fue de 2,4 por cada 1.000 habitantes en el año 2012, lo que supone un 0.6% más que el que el año anterior. Durante ese periodo se produjeron un total de 110.764 nulidades, separaciones y divorcios, lo que supuso una tasa de 2,4 por cada 1.000 habitantes.

La psicóloga,  autora del libro Amor del Bueno, tiene las pautas para que el periodo vacacional sea una época feliz y placentera, y no un momento de tensión entre las parejas, que pueda derivar en una futura ruptura. “Las vacaciones deberían ser los días más felices del año, donde la armonía y el bienestar esté presente en la pareja y no un periodo de hostilidades y reproches”, afirma Mila Cahue.

Maletas hechas, itinerario chequeado, el coche hasta arriba con los trastos de la playa de los niños… Todo preparado para comenzar las tan merecidas vacaciones, ¿seguro? Mila Cahue sugiere tratar un par de cuestiones en pareja antes de partir hacia unos días de asueto. Esta charla previa ayudará a que no haya roces durante esos días y convertir el verano en una prueba superada para uno de los momentos más delicados de la relación de pareja.

Temas que hay que tratar en pareja antes de salir de viaje:

· Hay responsabilidades que no deben faltar en verano: las duchas de los niños, las cenas, las lavadoras y los lavaplatos. Las parejas deberán hacer un cuadrante con todas estas tareas. La espontaneidad en estos temas puede provocar fricciones en la relación de pareja. Hay que evitar muchas discusiones absolutamente innecesarias si se llevan más o menos las cosas claras.

· Es importante hablar de las actividades de ocio: cuáles van a ser por separado, cuáles juntos, y cuánto tiempo se va a dedicar a cada una de ellas. Tiene que haber un reparto equilibrado para que ambos tengan la sensación de estar de vacaciones. Es muy reforzante tener la sensación recíproca de que la pareja respeta los espacios del otro. Planificar esta parte tan importante de las vacaciones tiene más ventajas de las que puede parecer.

· No solo hay que hablar de los niños. También hay que hacerlo de las familias de uno o de los dos miembros de la pareja. ¿Qué hacer? Es importante que haya convivencia, pero no demasiada. Es saludable que cada grupo familiar tenga sus espacios y sus actividades, y que tan sólo parte de ellas sean en común. Incluso llevándose bien, es importante no saturar. Cada uno pasa su tiempo libre, especialmente en vacaciones, de formas muy variadas y no hay por qué tener la sensación de sentirse observados hasta en los momentos más íntimos. Por lo tanto, las parejas deben consensuar horarios, comidas, salidas, etc., con las respectivas familias de origen.

· Saber aprovechar las vacaciones para que la pareja salga reforzada. Hay que incluir salidas los dos solos con más frecuencia para dedicarse ese tiempo especial que a veces es tan complicado conseguir. En ese ambiente de relajación es conveniente hablar de todos los temas, los agradables o los que aún quedan por resolver, sin las prisas del día a día cotidiano.

Fuente: http://stilo.es/