Está prohibido desheredar a un hijo

  • Eliminar a un hijo del testamento solo es posible en casos extremos como el intento de homicidio, abandono o prostitución y siempre deben ser probados
  • Los países anglosajones son los que cuentan con la libertad total para testar

La herencia en España se divide, por disposición legal, en tres tercios: la legítima, la mejora y el tercio de libre disposición. Así, la legítima es esa porción de bienes de la herencia de la que el testador no puede disponer libremente, aunque desee hacerlo, porque por ley se reserva a determinados herederos llamados forzosos, salvo que el testador decida desheredarlos expresamente. Ese tercio de mejora puede emplearse para favorecer en especial a alguno de los descendientes. Pero cuidado, si no se dispone sobre él expresamente, se entiende que incrementa la cuantía de la legítima.

Con el tercio de libre disposición es con la única parte de su patrimonio con la que el testador podrá hacer lo que considere más conveniente. Y además no se puede desheredar libremente. Solo se contempla en casos extremos como aquel en el que el hijo intente matar al padre, prostitución, abandono o por negarle el alimento, entre otras, circunstancias que el testador deberá probar antes de proceder a una desheredación.

La legítima tiene una tradición milenaria, “y, por eso, precisamente cuesta tanto quitarla”. No existe solo en España, aunque es cierto que es característica de los países latinos y de Alemania, por la influencia que ejerció sobre el Código Civil español (que data de 1889 y es el que la introduce) el derecho germánico.  Cataluña redujo la legítima a un cuarto de la herencia, en Aragón también se decretó una significativa rebaja y en Navarra ha pasado a ser casi simbólica.

En el siglo XIX las familias españolas residían todas juntas en torno a explotaciones agrícolas y ganaderas y la legítima tenía sentido porque eran todos, padres e hijos, quienes con su trabajo contribuían a la formación del patrimonio familiar.

Ahora no parece creíble mantener ese sistema porque las formas de convivencia son múltiples y de lo más variopinto. Quizás sea más lógico dar libertad al testador para que legue su patrimonio a quienes crea que más lo merecen, independientemente de cuál sea su vínculo familiar.

A la pregunta de si existen resquicios para poder eludir la legítima, los expertos consultados coinciden en que no es fácil, aunque la entrada en vigor del Reglamento Europeo de Sucesiones, prevista para agosto de 2015, podría dar un vuelco al derecho legitimario de los hijos.

La norma permitirá a los ciudadanos europeos elegir la ley de sucesiones del Estado miembro de la UE que más les convenga, por lo que se abre la posibilidad de dejar a los descendientes sin herencia. Es decir, que cualquier español podrá reflejar en su testamento su deseo de acogerse a la legislación del Reino Unido, por ejemplo, donde sí existe la libertad plena a testar. Para ello, tendrá que acreditar que su última residencia fue el país al que decidió acogerse, algo que obviamente no está al alcance de todos.

Fuente: cincodias.com